Y la pregunta no era tanto para Fer, se que ella lo entiende y lo refleja. Era para las dos porque recuerdo haber olvidado que en verdad yo escribía siempre para alguien.
Hace años hacía historias de manicomios para refugiarme en la idea de que nosotras jamás nos separaríamos. Hoy ni siquiera el manuscrito conservo, y las cartas que me obsequió con los ojos pegados al suelo y la voz temblorosa siguen siendo releídas para recordar que nada de este dolor podrá compararse a esos años donde tan siquiera me cepillaba el pelo.
Me he despedido muchas veces y es fácil querer y amar a la ausencia de felicidad, a la ausencia de ideales que tenía en esa época donde no pensaba en las despedidas.
He olvidado olvidarme y todavía hay fotos que rasgan los escritos, todavía no me acostumbro a salir a la calle y darme cuenta de que hasta el asfalto cambió. No puedo comparar, porque el otro día Camila me ignoró y no pude hacer nada mas que sonreír con amargura recordando que nada se compararía con los recuerdos de antaño donde no me atrevía ni a usar esa mirada de trapeador que tan bien se me da.
"Sí. Mientras no me quiten la memoria, podría pasar la vida entera enamorada de recordarlo."