Yo había soñado ese día con el y ahora el dice algo así como "que raro que en ese entonces ayas despertado de un sueño conmigo y no conmigo a lado soñando".
Ahora parece broma que van a ser dos años y todavía me despierto confundiendo si en verdad paso y quizás me despertare en una mañana del 2010 y el ya estará haciendo el desayuno con los pocos víveres que quedan en el refrigerador. Y el calor, y los camiones y las risas volverán junto con la niñez y los cerros intactos que rodearon un cachito de mi vida...
Aun no se vuelve anécdota eso de que logre volver a sentir fabricas nucleares dentro de mi y que uno emigro al sur y otro vive en el norte intentando hacerme sentir bien aunque todos sabemos (todos somos yo y las canciones que ya se cansaron de repetirse) que le resulta fastidioso eso de que me gusta tatuar historias.
No puedo escribir porque si lo hago solo podré hablar de los cigarros de clavo y el olor del bosque y el sonido de la lluvia que dolía cuando no me abrasaba. Me dedico a mandar cosas por correo y después me arrepiento y ya no hay nada que hacer, cerré el sobre, pegue los timbres y despues cerré los ojos. Y es eso, las cartas que no pudieron entender y lo que ahora entiendo cuando sin querer se me escapa un suspiro en publico.
Abro la ventana y el cielo a las 7.40 transforma la ciudad en azul y me siento azul y así si me puedo confundir con el sonido de las pisadas que me rodean. Abro la ventana y el frio no se va, y el eco no se calla y las letras no se quieren despegar del recuerdo que pulsa a cada bocanada de aire que me obliga la vida a tomar.
Ya no me acuerdo si estoy triste o cansada de no poder despertar, si fueron lagrimas las de ayer o solo avisos de las que con ayuda del otoño, llegaran mañana.