Escribir por revivir, llorar por recordar, sentir por escuchar...
Encontré lo que se supone que uno busca cuando desea la felicidad mas que el oxigeno, pero yo lo encontré cuando la felicidad ya le llevaba ventaja a todo lo demás. No se reconocer, solo se presentir, y he soltado helio de mi corazón, y este se ha ido volando, lejos, a la espalda del sol, a la espalda de la luna o de cualquier estrella fugaz. Me ha arrebatado el manuscrito que estaba mecanografiando a la sombra de esta época de Jacarandas, me ha sonreído, me ha besado en la mejilla y a tomado mi mano desde el otro lado del espejo. ¿Que hacer cuando ya has aceptado un porvenir que quizás se quede petrificado solo en palabras? Bueno, ya sean palabras, pentágramas o delirios, yo ya le conté a el silencio que me he quedado dormida en los brazos de la noche.
Han vuelto esas flores que tapizan el suelo de morado, han vuelto las miradas casi efímeras, las melodías que rellenan el poco sentido común y esas risas nerviosas que hacen sonrojar hasta a la tinta mas obscura. Le quiero, le quiero debajo de el árbol mas alto, mas alto que lo que pudiera medir el infierno.
"Yo ya había estado aquí, solo que no lo recordaba, quizás fue en otra vida cuando eramos uno mismo..."
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