La vibración se vuelve exagerada cuando me abrazas fuerte, cuando dejo que el tiempo se detenga y me relaje en tus brazos. No se si es el aire lo que vibra, tu piel o tu respiración. Ojala fuera todo tan fácil como cuando te escucho atentamente y me doy cuenta de que me gustaría verlo todo como tu. El sentido común invade el ambiente de vez en cuando, cuando me doy cuenta de que no soy mas que el desdichado deseo de un bochornoso día parecido a la brisa del mar. Te dije que la dramática era lo mas parecido a mis berrinches de corazón.
Si tan solo supiera ser encontrada en lugar de ser buscadora.
De madrugada suelo recordar mis fuertes punzadas de desesperación, las palabras que no se atreven a resbalar por tu boca, las verdaderas razones que hechan raíces debajo de mi almohada.
Una grulla en forma de carta, una carta en forma de grulla. He dejado de ver la coherencia en lo que quiero que entiendas. El tiempo es relativo, si, pero al final haz contado mas minutos en tu existencia que yo, yo nisiquiera me tomo el tiempo de ver que es tiempo de contabilizar el tiempo. Suelo ser infantil, quizás tengan razón y no soy mas que una niña inocente llena de hormonas y deseos de tener una de esas historias que tanto aborresco. Somos piezas de un rompecabezas enorme, ¿recuerdas? Disculpame si me acurruco aquí, estoy bien viendo como cambia el clima y las jacarandas empiezan a perder sus flores, estoy lista para tener un año menos de vida. Quizás tu broma se haga realidad, quizas regrese y no reconoscas mi desgastada infancia. Piensatelo bien, yo tampoco estoy bien, la locura ya sembró la semilla.
Que florezca ese árbol. Que sus frutas alimente el entorno, y que nuevas semillas aglomeren bosques que cubran el planeta.
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