domingo, 24 de julio de 2011

Yo también estuve mal, como tú.

No supo si había oído bien, pero se quedo otra vez sentada unos minutos escuchando nada mas el tono de la llamada cortada.
-Siempre te amé.

Había llegado tarde a casa y no se había quitado los audifonos para saludar.
-No estés triste
-No, hoy no estoy tan mal...
Y era verdad, no había sido un mal día contando esa película del club de la pelea.... Había ayudado a alguien a no quitarse la vida (aunque evidentemente no lo sabría hasta el siguiente día).
-Yo también estuve mal, como tú. No es que quisiera quitarme la vida, simplemente..... No me importaba dejar de existir. Recuerdo haber deseado que el avión de cayera antes de llegar al continente....
Pero mas bien se limitó a decir lo que le hubiera gustado oír en esos tiempos cuando incluso el amor no fue suficiente para arrebatarle una de esas sonrisas.
"For you and I are past our dancing days" Pego esa frase como a las 10 de a noche en el callejón donde le gustaría vivir.
Luego pensó en Arún mientras llegaba a casa. Y ultimamente cuando piensa en Arún no piensa en algo concretamente. Es solo un bonche de cosas que se sabe de memoria. Como un trailer y no una película.


-No tengo tantos amigos imaginarios como crees!!!
Pero su madre no la escuchó.

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