Renuncio a camuflajear la debilidad.
No puedo entregar besos a cambio de una felicidad tan efímera como la luna de Enero.
Cada día te extraño mas, Nura. Tu sonrisa se desenvuelve como serpentina en sueños y siguen pasando los días y por mas que intento convencerme de que puedo con esto, las letras siguen tan apagadas como el iris que solía derretirse cual vela.
Me negué a besar la luz que quería alumbrarme. "No te alejes mas", me decía, y solo podía sentirme en un escenario rodeada de un salvador y muchos testigos que piensan mal de mi por decir que amé a mas de un uno.
Creí que sabría compartir sus labios y no engancharme en este sueter azul, que un día contra muchos otros no remarcaría eso de que quizás es la primera persona que no se pierde en el kaleidoscópio que soy, que no necesita idealizarme por que no soy mas que otra mirada entre millones.
Las estrellas lloran al unísono conmigo. ¿Porqué no pueden difuminarse en el viento los sentimientos al igual que el humo? Me quiero hacer río, y así quizás la sirena que se divierte siendo yo, acabe por desembocar al mar y aceptar que la espuma del mar es su propio reflejo. Reflejame y quiereme, por favor. Soy un corazón-bomba. ¿Qué puedo escribir si la inspiración se niega a inspirar?
Acabaré inspirando humo como siempre, arrepintiendome de haberme arrepentido.
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