lunes, 23 de mayo de 2011

Baja la cortina, así me gusta mas el infierno.

Ahora las letras están perdiéndose entre el desorden en el cuaderno, la tinta se corre de vez en cuando y la mala ortografía me regresa el sentimiento de estar por lo menos en el mismo sendero.

Me dices que me quieres, yo te abrazo y te digo al oído muy bajito que yo también. Lo vuelves a decir -vaya, vamos progresando-. Sonrió. Tienes unas pestañas muy largas y yo una caminata que me espera a la vuelta del callejón. Olvide mi suéter y la pluma que sostenía el peinado. Me despedi riéndome como siempre y con un laberinto de dudas aujereandome la cabeza como termita.
Necesitaba ese abrazo y esas palabras. Se que no debo estar triste, se que debo olvidar los detalles mientras paso las paginas, pero cuando te fuiste me volví a sentir sola. Sola en medio de una cúpula y de polvo acumulado, sola encima de una cama mal tendida y pétalos resignados a regresar a la rosa...
El cielo es muy azul y los niños uniformados aun gritan y ríen. Estamos abajo del mismo árbol, voy mas tarde que el otro día y sin embargo no pienso apurar las ultimas palabras. Son memorias. Y las memorias construyen la historia por muy antihistoria que intentemos hacerla con tanto acertijo y tantas vueltas. Te quiero, hay que callarlo pero no olvidarlo, espera, baja la cortina...

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