jueves, 2 de junio de 2011

La vida se rió esta vez con nosotros, no de nosotros.

El día comenzo con ganas de fundirme con la cama y no tener que usar nunca mas estos cansados pies. Pero no, tenía que enviarle una carta a Fer y de ser posible, escribirle otra hoja para que la carta no se fuera tan sola (ni siquiera un papel bond merece eso).

Ayer me despedí de El. Quise parecer tranquila en el reflejo de sus ojos, pero el recuerdo es borroso y solo se que el siguió subiendo callejones y yo volví a la realidad del asfalto. Recuerdo que volví a casa volteando al cielo y fijanome mas que nunca en los cable de luz. Que bonitos se ven con el cielo de fondo. Regalaban conchitas de mar en un hostal hippie por el puente del campanero. Escogí dos, una café y una azul. ¿Porque tenían que parecerse tanto a nosotros dos? La azul era pequeña y estaba rota, mientras que la otra era mas grande y estaba en perfectas condiciones.
Me reí por lo bajo.
También hablé con Arún (nótese que es la segunda vez que escribo su nombre en este blog, no tengo ganas de ponerle otro nombre hoy). Nos reímos y notamos algo que yo ya sabía pero que me daba taquicardia pensar: crecimos. Juntos y separados y unidos y alejados. Crecimos a la fuerza y por voluntad propia, por deseos de reencontrarnos y de jamás volver. Porque es eso, ¿cierto? No vamos a volver, solo vamos a ir y quizás ahí logre encontrarle volando.
La vida se rió esta vez con nosotros, no de nosotros.
Estoy despeinada. Tengo sed y ganas de escuchar esa vieja canción de Los Amantes de Lola.
... Parecería que los recuerdos han dejado de cobrarme impuestos.
Se que Jorge se enojará por que no me he aprendido el Minuet en sol mayor por completo.

Re, sol, la, si, do, re, sol, sol, mi, do, re, mi, fa, sol, sol.


El verano todavía no comienza. Junio es paciencia, Julio es espera, Agosto emoción y Septiembre reencuentro.


Espero seguir así. Soy simpática cuando me lo propongo. Espero proponermelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario