sábado, 25 de junio de 2011

Un ratito de nostalgia inventada.

Hace unos segundos estuve de metiche viendo el vídeo del montessori... Ya saben, un salón (en este caso varios) que se van de la escuela y se van a extrañar. Pero sobre todo se quieren y se van a querer siempre, van a llorar el ultimo día y todo eso. Es de ese tipo de nostalgia invisible, me gustaría extrañar parte de mi secundaria, pero si pienso en eso me dan escalofríos y agradesco a lo que tenga que agradeser el hecho de que salí de ahí. Es ese tipo de tragedias que nunca existieron, recuerdos que me hubiera gustado rescatar de una vida un poco mas normal, mas hacia el sur. Me llamaban Oni y algunos me apreciaban, incluso hay fotos que demuestran que sonreía cuando daban click a una cámara. Pero ahora solo son nombres lejanos. No me mal interpreten, yo les apreciaba y no hay rencor. Solo una especie de autoinyeccion de recuerdos que me obligan a seguir creyendo que puedo olvidar esos años. Pero después de todo están las canciones y el maldito facebook. En poco tiempo me reuniré con la vida que construí después de el terremoto y que compliqué para hacerla el perfecto habitat para mi. Incluso he vuelto a querer extrañarla, recordar lo facil que era estar con gente de mi edad, escribir por cualquiera que me tomara de la mano o que intentara hacerme creer que de verdad me quería. Es fácil hechar de menos los años que remarcaban mi reciente año de nacimiento, que me daban tardes enteras en la catedral y seciones de fotos. Pero así es esto. Todos se irán un día y me reencontrare con aquellos con los que me tenga que reencontrar. Como dije aquella vez (Nunca olvidaré como Mateo Suarez me dijo "QUE WEBOS"): Cada quien sabe con quien tomará una taza de té a los 80 años.

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